lunes, 25 de enero de 2016

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viernes, 18 de diciembre de 2015

jueves, 28 de mayo de 2015

viernes, 12 de septiembre de 2014

PROTOHISTORIA PENISULAR; PUEBLOS COLINIZADORES Y PUEBLOS AUTÓCTONOS: 800 a. C.-219 a. C.

            Se trata de culturas que todavía no alcanzan el desarrollo de las grandes civilizaciones urbanas surgidas por el Mediterráneo, pero que entran en contacto con pueblos más desarrollados que dan testimonio documental sobre ellos y propician un rápido desarrollo indígena, estamos en la última fase de la Edad de los metales, con el hierro como protagonista principal. Para afrontar mejor el estudio de esta época se hará una marcada diferenciación entre pueblos colonizadores y pueblos autóctonos.
  1. Pueblos colonizadores: atraídos por la riqueza mineral de la península se inician relaciones comerciales con los pueblos allí asentados y se instalarán colonias comerciales en función de áreas de influencia. Se desarrollan tres tipos de relaciones: a) territorios colonizados masivamente formando un nuevo gobierno donde el elemento autóctono no es tenido en cuenta; como el de Magna Grecia o Cartago, ambas fuera del territorio peninsular; b) cadena de factorías costeras sin emigración masiva, dependientes un una metrópoli fuera de la penínsulas, caso característico de las colonias griegas al norte de Cataluña y las fenicias en Andalucía; c) áreas afectadas por contactos comerciales pero sin establecimiento de núcleos de colonización, arquetipo de las relaciones con los íberos en el sur peninsular. La presencia de colonizadores originó tres consecuencias directas: a) los pueblos peninsulares acceden al consumo de productos de lujo traídos desde Oriente; b) los pueblos peninsulares reciben aportaciones culturales de gran trascendencia como el alfabeto, la moneda, nuevos cultivos, y nuevas tecnologías como el torno alfarero, además el arte se orientaliza; c) el influencia es más directa y patente en la costa que en el interior.
  • Fenicios: procedentes del actual Líbano y asentados desde el II Milenio en Canaán. Dominan el comercio mediterráneo en torno a los siglos XII a. C. y VIII a. C. Su modelo político está basado en la Talasocracia, sistema que reproducen en sus colonias. Pretenden controlar la ruta de los metales fundado asentamientos en el sur de la península, principalmente en el estrecho de Gibraltar, Cádiz, con el fin de controlar el comercio en esta zona. Desarrollan una intensa actividad minera en torno a Sierra Morena, pesquera en actual costa de Granada, Sexi (Almuñécar) desarrollando una actividad industrial de conservas y salazones, y de colorantes en Ibiza. Su herencia cultural más importante es la difusión del alfabeto por los pueblos peninsulares.
  • Griegos: a partir del s. VIII a. C. rivalizan con los fenicios por el control del comercio mediterráneo. Tras el fracaso del control de la ruta por el sur, por la derrota de Alalia, se asientan en el Norte de la Península, estructurando una ruta alternativa a la ruta del estrecho. Fundan Akra Leuke, Emporion o Rhode, donde exportan el modelo de urbanismo griego. La herencia cultural más importante de los griegos a los pueblos peninsulares es la difusión de la moneda.
  • Cartagineses: o púnicos, son los descendientes de los colonos fenicios asentados en la colonia de Cartago y originariamente procedentes de Tiro. Se trata de una República oligárquica y esclavista con importantes familias que detentan el poder. Hacia el 654 a. C. se asientan en Ebussus (Ibiza),  y también en Cartago Nova (Cartagena), desde donde controlarán un amplio territorio peninsular y les servirá de fuente de reclutamiento en sus guerras frente a Roma en el s. III a. C.
  1. Pueblos autóctonos: se trata de pueblos asentados en la península antes o guante el proceso de colonización, e incluso, algunos de procedencia incierta tanto de lugar como de tiempo, pero que tienen todos ellos unas características distinguibles de sus vecinos colonizadores y que se reparten por áreas culturales por todo el solar peninsular.
  • Tartessos: este pueblo estaba asentado en la desembocadura del Guadalquivir, en las actuales provincias andaluzas de Huelva, Sevilla y Cádiz, extendiendo su influencia cultural por Extremadura, el interior de Andalucía y el sur de Portugal. Alcanzan un desarrollo urbano importante bajo la influencia cultural fenicia, con los que tenían continuos y fructíferos tratos comerciales a partir del 700 a. C. Es un pueblo dedicado a laminería en el río Tinto y en Sierra Morena como actividad principal, aunque su economía se completa con importantes recursos pesqueros y agrícolas. Desarrollan un alfabeto y sistema de escritura similar al íbero. A partir del 500 a. C. desaparecen las evidencias de ocupación de esta cultura en este territorio, probablemente por la presión de los pueblos colonizadores. Adquieren el torno alfarero, el horno de fuego oxidante, introducen el hierro y perfeccionan las técnicas metalúrgicas. Los yacimientos más importantes son La Joya y El Carambolo (donde se encontró un ajuar completo hecho en oro conocido como El Tesoro de El Carambolo). La capital, Tartessos, aun no ha sido encontrada, aunque según diferentes estudios podría encontrarse en las marismas, enterrada bajo el agua en la desembocadura del Guadalquivir, en el actual Doñana.
  • Íberos: conjunto de tribus indígenas que habitaban el sur y este de la península Ibérica. Su cultura es fruto de la herencia de la síntesis de los pueblos autóctonos instalados desde el Neolítico. Otra tesis sitúa a los íberos (entre los que se incluye a los vascos) en una oleada invasora desde el Norte de África que ocuparía la península ibérica, Toscaza, y Canarias, así como el Norte de África, en la región del Magreb. Nunca constituyeron una unidad política territorial. Su sistema social se basa en una sociedad jerarquizada y estratificada, con un grupo social predominante, los guerreros y con dos elementos vinculantes, la tribu, hacia la que hay un fuerte vínculo de unión y están dirigidas por una aristocracia guerrera llamados régulos. El segundo elemento es la Devotio Ibérica, institución basada en la adhesión incondicional de ciertos hombres a su jefe, quienes formaban parte de su guardia personal, siguiéndole hasta la muerte, incluso si ello implicaba la inmolación. Las ciudades se sitúan en lugares elevados fácilmente defendibles y bien amurallados. Las casas son de forma rectangular sin planificación urbana, de pequeño tamaño construidas en piedra y en adobe. Fuera de los poblados se sitúan las necrópolis y los santuarios. Su economía se basa en gran medida en el aprovechamiento de los recursos agrícolas, el comercio, la minería y en menor medida el pastoreo. Finalmente el arte íbero está emparentado con el griego arcaico, el fenicio o el etrusco, destacando como elemento más característico la proliferación de bichas, como la de Baza, Balazote o de Elche, donde se mezclan atributos humanos y animales. Entre los íberos destacan los siguientes pueblos: Contestanos, Edetanos, Oretanos, Turdetanos...
  • Celtas: procedentes de Europa Central, llegan hacia el siglo IX a. C., a la península. Son de origen indoeuropeo y con un nivel de desarrollo cultural inferior al de los íberos. Son pueblos seminómadas que practican la ganadería trashumante como principal recurso económico, complementado con la agricultura. Desconocen la moneda. Se organizan en clanes y en tribus sin llegar a formar una unidad territorial política. Aunque políticamente están disgregados son conscientes de su pertenencia a una unidad cultural. Se instalan en Castros, de ahí el nombre que reciben, como Cultura de Castros. Un castro hace mención tanto al poblado sobre el que se asientan, como al hogar en el que viven. Destacan los de Santa Tecla en Pontevedra o Coaña en Asturias. Los poblados están asentados en altos, amurallados, a veces hasta triple muralla, fácilmente defendibles. Sus casas son de forma circular semiexcavadas y con techumbre cónica. Conocen la tecnología del hierro con el que fabrican armas y herramientas. Los celtas mantenían lazos de unión entre los poblados hermanos a través de una institución denominada por Plutarco como Hospitium. Es una institución por la que un individuo se vincula a un grupo suprafamiliar diferente al suyo. Es una forma de clientelismo por el que quedas bajo la protección de un señor o grupo social. Destacan los Galaicos, Astures, Autrigones...
  • Celtíberos o pueblos mesetarios: entre estos pueblos destacan los Pelendones, Vacceos, Arévacos, Ilergetes o Lusitanos. Su clasificación atiende a la necesidad de encajarlos en un grupo diferente y muy heterogéneo, donde encontramos una características comunes: desconocían la moneda; basan su economía en la agricultura cerealista y la ganadería; se agrupan en clanes y tribus con escaso desarrollo urbano que no pasaban de ser simple poblados amurallados, Numancia. Sus creaciones artísticas se caracterizan por la pobreza, son esculturas animalísticas muy toscas, los verracos, como el de Toros de Guisando.  Hayamos pobres piezas de cerámica de decoración geométrica. Mantuvieron una enconada resistencia al contacto con poblaciones extranjeras. Algunos de estos pueblos mantuvieron su identidad  cultural a pesar de la ocupación romana. Otros, sin embargo, fueron asimilados por los romanos y trabajaron para ellos en tareas mineras como demuestran los restos en Las Médulas.
  • Otros pueblos peninsulares: situados en la franja cantábrica encontramos los Cántabros, Vascones o Astures que apenas recibieron la influencia indoeruopea con excepción de Galaicos y Astures en menor medida. Son pueblos ganaderos, asentados en regiones escarpadas y de difícil acceso que además imposibilita una agricultura cerealista, por tanto practican una agricultura de legumbres y hortalizas de subsistencia y autoconsumo. Mostraron una resistencia enconada a la romanización lo que favoreció que el proceso de aculturación romana no se culminase por la difícil orografía la ausencia de recursos de interés para Roma y su continuo rechazo al extranjero.
 
 
 
 
 


    EL CALCOLÍLICO EN LA PENÍNSULA IBÉRICA: 3.000 a. C.-800 a. C.

    La Metalurgia se inicia en Anatolia (actual Turquía) a partir del 5.000 a. C., sobre la baso del uso del cobre, de ahí el nombre del periodo Calcolítico (del griego calco=cobre), también llamado Eneolítico (del latín eneo=cobre). En Asia Menor la secuencia de utilización de los metales es: 1º cobre 5.000 a. C.; 2º bronce (aleación de cobre y estaño) 3.500 a. C.; 3º hierro en torno al 2.000 a. C.
                En la Península Ibérica las fechas se retrasan configuran el siguiente esquema sincrónico:
    1. Bronce Antiguo del 3.000 a. C. al 1.800 a. C.:
    • En torno al 3.000 a. C. las culturas Megalíticas se asientan en el solar peninsular, desde Málaga hasta Galicia, trayendo el conocimiento y uso del material del cobre. Construyen monumentos funerarios, murallas, acueductos, acequias, cerámica y armas propias elaboradas con cobre. Se relacionan entre sí y con otras culturas megalíticas europeas a través de la ruta de los metales. Realizan enterramientos colectivos en forma de dolmen, sepulcro de galería, tumba de corredor con sala diferenciada del pasillo y cubiertos de tierra.
    • Cultura de los Millares: se trata de una corriente local de la cultura megalítica, aunque la estudiamos de forma diferenciada por la influencia cultural que llegó a adquirir, tanto en la península como fuera de ella. Se desarrolla en torno a 2.700 a. C.-1.800 a. C. Se instalan en poblados amurallados con casas ovales o circulares excavadas en la tierra y techadas con ramaje. Se han encontrado importantes necrópolis con cámaras circulares o tholos, dentro del recinto amurallado. Manejan la fundición del cobre. Sus recursos económicos se basan en la agricultura y la ganadería, aunque el comercio de metales ocupa un lugar importante.
    • Cultura del vaso campaniforme: esta cultura se desarrolla de manera simultánea en toda Europa, desde el Danubio hasta la Península Ibérica, incluida las Islas Británicas. Su origen es centroeuropeo y vinculado al neolítico balcánico. Su denominación procede del tipo de cerámica que fabrican, caracterizada por estar decorada con caracteres geométricos y formas acampanadas. Habitan en zonas montañosas y practican la ganadería trashumante sin poblados fijos.
    2.      Bronce Medio del 1.800 a. C. al 1.200 a. C.:
    • Cultura Argárica: desarrollada en torno al yacimiento de El Argar en la provincia de Almería, extiende su influencia por regiones ricas en metales. El asentamiento tipo es el de El Argar, situado en un alto de fácil defensa, rodeado de murallas, de lo cual se deduce un carácter belicoso. La actividad económica principal se basa en la agricultura y la ganadería, además de controlar importantes rutas en el comercio de los metales. Alcanzan un alto grado de desarrollo en las técnicas de fabricación de armas y herramientas de bronce. Esta cultura introduce cambios importantes en los ritos funerarios, se entierra a la familia en los suelos de la casa con un ajuar estándar, compuesto por espada y puñal, además de, para el hombre y estilete y cuenco para las mujeres dos cuencos. Elaboran una cerámica de gran calidad pero carente de ornamentación. Se trata del primer ejemplo de entidad urbana superando el concepto de aldea. Hay muchos yacimientos relacionados con ésta cultura, que pone de manifiesto un área de influencia que comprende vastas regiones de Almería, Jaén, Granada y Murcia. Además su influencia es patente en otras culturas desarrolladas de manera coetánea como la Cultura de las Motillas o el Bronce Valenciano.
    • Cultura de las Motillas y Bronce Valenciano: influenciados directamente por la presencia de la cultura Argárica, se trata de poblados amurallados localizados en altos. En el caso de la cultura de las Motillas éstos altos se realizan de forma artificial, levantando motillas sobre amplias llanuras. El rito funerario se diferencia del argárico en que se realiza en necrópolis separadas del ámbito del poblado.
    3.      Bronce Final del 1.200 a. C. al 800 a. C.:
    Desaparición de la cultura Argárica en torno al 1.200 a. C. probablemente por la invasión de los Pueblos del Mar. Se rompen las relaciones con Oriente  y no se reanudan hasta la llegada de los fenicios.
    • Bronce atlántico: desarrollado desde Extremadura y Portugal hasta Irlanda y relacionados con el ámbito cultural céltico, su desarrollo está basado en el comercio de estaño. Se trata de culturas con un marcado carácter belicoso.
    • Cultura Ciclópea Balear: también llamada talayótica, construyen elementos arquitectónicos con megalitos, como son las taulas (grandes bloques de piedras con forma de mesas); talayots (torres circulares que servían para controlar la llegada de otros pueblos a las islas); y navetas (con forma de quilla de barco invertida con una función principalmente funeraria). Están directamente relacionados con otras culturas del Mediterráneo.
    • Invasiones Indoeuropeas: se producen en torno al año 1.000 a. C. y se asientan en la mitad norte de la Península, aportando elementos metálicos y cerámicos hasta entonces desconocidos. Se inclinan por la incineración frente a la inhumación. Están directamente relacionados con el foco cultural de Hallstast. Se trata de dos culturas: a) Cultura de los Campos de Urnas: llamadas así por el aspecto que presentan las necrópolis, donde abundas urnas de cerámica bicónica y cuello cilíndrico que contienen las cenizas de los difuntos. La base de su actividad económica es la agricultura y la ganadería; b) Cultura del Valle del Ebro: se internan por el  valle del Segre y se alternan los asentamientos con la cultura de los campos de urnas. Tienen ritos funerarios diferentes, practican la inhumación en túmulos. Se asientan principalmente en Lérida y Navarra. La base de su economía es la agricultura de tipo cerealista con arados metálicos.